Traumatismos oculares en el deporte.

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Los traumatismos oculares que suceden durante la práctica deportiva suponen el 20-25% de todas las urgencias oftalmológicas atendidas en un hospital general.


Estas lesiones pueden ser de diferentes tipos, ya que en dependencia del mecanismo que las ha producido se afectan diferentes estructuras del ojo y con diversa gravedad:

Contusión periocular: por un impacto sobre los tejidos que rodean al globo ocular.

Lesiones en los párpados: pueden ser contusiones o heridas. En algunos casos puede verse afectado el sistema lagrimal.

Laceraciones conjuntivales: son desgarros en la conjuntiva que generalmente se asocian a una hemorragia subconjuntival. En estos casos pueden estar afectadas la esclera y la musculatura extraocular.

Erosiones corneales: son las lesiones más frecuentes y aunque en principio son bastante dolorosas suelen resolverse sin problemas con un correcto tratamiento.

Cuerpos extraños: no suelen ser muy frecuentes en la practica deportiva, pero en caso de suceder hay que descartar una erosión en cornea y conjuntiva.


Queratitis actínica: es una lesión en la cornea debida a una excesiva o incorrecta exposición a las radiaciones solares. 

Existen otro grupo de lesiones de mayor gravedad, donde es necesario que el mecanismo que las produzca sea de alta intensidad: fractura del suelo de la órbita, heridas penetrantes e incluso estallido del globo ocular.

Se pueden clasificar los deportes de mayor práctica según el riesgo que existe de sufrir un traumatismo ocular durante su práctica:


RIESGO ALTO: Paintball, Deportes con uso de armas y sus diferentes modalidades, Baloncesto, Béisbol, Hockey hielo y hierba, Squash, Esgrima, Lucha libre, Boxeo y Artes marciales con contacto.

RIESGO MODERADO: Tenis, Bádminton, Fútbol, Voleibol, Waterpolo, Pesca, Golf y Ciclismo.

RIESGO BAJO: Natación, Submarinismo, Esquí acuático, Esquí, Artes marciales sin contacto.

OJO SEGURO: Atletismo y Gimnasia.

La mayoría de las lesiones se producen con una pelota (71%) o con un  palo (13%).

Aunque en gran número estas lesiones son de menor importancia, siempre deben ser examinadas por un médico para determinar si es necesario aplicar tratamiento y si la visión puede verse afectada permanentemente.

Existen estudios que afirman que el 90% de todas las lesiones oculares que ocurren en el deporte se podrían haber evitado con una correcta protección, sobretodo en niños. Fundamentalmente el uso de una adecuadas gafas de protección tanto mecanica como solar, se considera el primer factor de prevención de las lesiones oculares en el deporte.