Los beneficios del ajo negro para nuestro corazón.

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El ajo negro es un condimento importado de la cocina asiática, que se obtiene tras someter a los bulbos de ajo común a un proceso de envejecimiento en una determinadas condiciones de humedad y calor. Un reciente estudio de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) ha conseguido determinar los efectos sobre nuestro sistema cardiovascular de este ajo negro envejecido.



Pese a que se conoce desde hace tiempo la capacidad antioxidante del ajo negro por su mayor contenido en polifenoles, ácidos grasos poliinsaturados como el ácido linoléico y compuestos azufrados como la S-alil-cisteina (SAC), ningún estudio hasta hace poco le había podido atribuir beneficios científicamente demostrables sobre nuestra salud.

El reciente estudio de la UAM, publicado en el Journal of Fuctions Foods le atribuye por primera vez y de forma científica un potente efecto vasodilatador de las arterias coronarias y una mejora de la función cardíaca sobretodo en personas que han sufrido un infarto.

En los estudios realizados en laboratorio se pudo comprobar que dilata las arterias, fundamentalmente las encargadas de irrigar a nuestro corazón (arterias coronarias), mejorando por tanto el flujo de sangre que llega a las células de este órgano. Este efecto vasodilatador se pudo conseguir a dosis altas mayores de 500 mg/L.


También se ha podido comprobar que la administración de un extracto de ajo negro en personas que han sufrido un infarto previene la disminución de la contractibilidad cardíaca que aparece tras este. Este efecto sobre la capacidad del corazón para contraerse depende de la dosis de extracto, ya que exclusivamente aparece cuando se administran 50 mg/L de este extracto.

Se reconoce al ajo común propiedades antitrombóticas y antihipertensivas debidas en parte al su principio activo SAC, que en el caso del ajo negro se encuentra en mayor concentración. Este principio activo reduce el estrés oxidativo y la inflamación, potenciando además la liberación de sustancias vasodilatadoras como el oxido nítrico y el sulfuro de hidrógeno.