Alimentación consciente: la dieta más saludable.


alimentacion-consciente

En demasiadas ocasiones asociamos el término alimentación saludable al estricto cumplimiento de una dieta que restrinja o prohíba la ingesta de determinados nutrientes con el objetivo final de perder peso y que tarde o temprano abandonaremos para retomar antiguos hábitos alimentarios poco saludables, que esta forma de actuar no nos ha ayudado a superar.





Aprender a comer saludablemente sin dietas, permitiéndonos introducir en nuestras comidas todo tipo de alimentos, conlleva aprender a relacionarnos de forma sana y consciente con la comida. La utilización de técnicas para entrenar nuestra inteligencia emocional que nos permitan poner nuestra atención más en como comemos que en que comemos es lo que se denomina alimentación consciente y desde hace más de 20 años ha demostrado su eficacia a la hora de ayudar a desterrar de forma permanente los hábitos menos saludables cuando comemos.

Como en todo proceso de entrenamiento en salud, es conveniente priorizar nuestros objetivos. Para esto debemos conocer cuales son nuestros principales errores alimentarios, no solo en la cantidad y calidad de nuestros alimentos, sino que también sobre otros factores como el estado emocional que tenemos a la hora de comer (estrés, ansiedad, tristeza, euforia,..), incluso si lo hacemos de pie o sentados, solos o en compañía, prestando atención a como comemos o haciéndolo de forma casi inconsciente mientras vemos la televisión o leemos y cualquier otro factor que este presente mientras comemos y consideremos que puede estar afectando a nuestro comportamiento alimentario.



De esta forma seremos conscientes de las sensaciones físicas y psíquicas que tenemos mientras comemos, ayudándonos a conocernos un poco mejor en esta situación y así ir introduciendo paulatinamente modificaciones en los hábitos poco saludables que cada uno de nosotros tengamos a la hora de alimentarnos.




         
Los pilares fundamentales sobre los que se construye la alimentación consciente pueden ir entrenándose a través de una serie de pasos que podremos ir practicando gradualmente. Estos pilares son:

1.- Antes de comer, preguntarnos si realmente tenemos hambre o el hecho de recurrir a la comida es consecuencia de un estado emocional como el estrés, la soledad, un disgusto o enfado,.. En estos casos intentamos realizar otra tarea que nos ayude a modificar nuestro estado emocional, desde darnos una ducha, escuchar música, buscar conversación con otra persona o simplemente leer o escribir.

2.- Antes de cada comida, beber un vaso de agua, ya que debido a su rápido efecto saciante al dilatar el estómago, en muchas ocasiones nos ayudará a discernir si el motivo por el cual vamos a comer es el hambre o no.

3.- Intentar comer sin distracciones tecnológicas, como la tele, tablets, móviles y ordenadores.  El objetivo es tener tener el mayor grado posible de consciencia de que estamos comiendo intentando desconectarnos de esa realidad lo menos posible.

4.-Debemos atrevernos a comer de todo, con la única salvedad de los alimentos que un profesional médico nos haya restringido por padecer alguna alteración o patología. El secreto no esta en que alimentos comemos si no en la cantidad y variedad de lo que comemos.

5.- Enlentecer lo máximo posible nuestro ritmo a la hora de comer y hacerlo siempre sentados y cómodos, para ser mucho más conscientes de los olores, sabores o texturas de los alimentos que comemos en cada bocado, ayudando así a desarrollar nuestros sentidos en relación a la comida. Una forma de entrenar esta faceta es sentarnos a la mesa con una aceituna u otro alimento similar y emplear 15 minutos en comerla, siendo conscientes de lo que nuestros sentidos nos están transmitiendo en cada pequeño bocado.

Con la progresión en estos hábitos iremos tomando una mayor consciencia de nuestras comidas, recordándolas por las emociones y sensaciones que cada una de ellas nos ha ido transmitiendo y eliminando paulatinamente aquellas que hayamos realizado sin hambre, casi compulsívamente, por otros motivos emocionales.