Las vitaminas durante la menopausia.





El conjunto de cambios biológicos que tienen lugar a partir de la menopausia, conllevan un aumento en el riesgo de padecer determinadas enfermedades como, osteoporosis, diabetes, problemas cardiovasculares e incluso cáncer; interviniendo en muchas ocasiones factores dietéticos que deben modificarse para mejorar el estado de salud.


Varios estudios han analizado el patrón dietético de las mujeres españolas durante la menopausia, extrayendo como conclusión principal que existe un déficit importante en el aporte de vitamina D.

Concretamente los resultados publicados en la revista Nutrición Hospitalaria, indican que prácticamente todas las mujeres alcanzaron la ingesta recomendada de vitaminas, exceptuando la D y E.

El caso de la vitamina D es el más llamativo, pues ninguno de los grupos que se estudio alcanzaba el 50% de la dosis recomendada por día. Este déficit vitamínico era especialmente importante en las ciudades más alejadas de la costa mediterránea.

Además se observó un segundo dato de interés, ya que el porcentaje de obesidad fue del 29% y el de sobrepeso del 42%, con un aporte calórico medio de 2.053 calorías al día.

Una dieta con menos grasas y proteínas pero más ricas en vegetales, frutos secos y alimentos ricos en hidratos de carbono, equilibraría el balance energético y corregiría los bajos niveles de vitamina D y E.

Debido a la disminución en los niveles de hormonas que se producen durante y después de la menopausia, la distribución de la masa grasa corporal se modifica, siendo más frecuente la obesidad abdominal y aumentando así el riesgo de determinadas enfermedades como hipertensión, diabetes, artrosis, apnea del sueño y otras.