Botox para la incontinencia urinaria en mujeres.

Según un reciente estudio de la Universidad de Duke (Estados Unidos), las mujeres con incontinencia de la vejiga a las que no les han funcionado los medicamentos u otros tratamientos, las inyecciones de bótox podrían ayudar a controlar el goteo mejor que un dispositivo de estimulación nerviosa implantado.



A pesar de que ambos tratamientos son efectivos, y que actúan de forma similar, relajando los músculos de la vejiga, en una comparación directa entre ambos, las mujeres a las que se les administró el bótox experimentaron una reducción de cuatro episodios de incontinencia de urgencia al día, en promedio, en comparación con tres entre las que recibieron el implante, llamado InterStim.

Entre las mujeres que registraron su incontinencia durante al menos 4 meses, muchas más de las que recibieron el bótox refirieron una reducción de entre un 75 y un 100 por ciento en los síntomas de la incontinencia de urgencia, en comparación con las que usaron InterStim, indicaron los investigadores.
Aunque el bótox pareció funcionar mejor que el implante, las mujeres a las que se dio el bótox tenían un riesgo más alto de infecciones del tracto urinario, en comparación con las del implante: un 35 por ciento frente a un 11 por ciento, respectivamente. Además, un número mayor de pacientes con el bótox necesitaron usar un catéter para aliviar la retención urinaria, dijo Amundsen.
El efecto secundario más habitual para las mujeres con el implante fue la necesidad de retirarlo o de reinsertarlo. Pero esto se produjo en solamente el 3 por ciento de las mujeres con el implante.
Aproximadamente el 80 por ciento de las pacientes controlan su incontinencia con la medicación, dijo Kavaler. "El 20 por ciento que no responde a la medicación puede optar por el bótox o por el implante", explicó. Elegir uno de los tratamientos no significa que ya no se pueda probar el otro. Si el bótox no funciona, se puede pasar al InterStim o viceversa.