Como cuidar nuestros ojos en los meses más fríos del año.

Durante la época más fría del año, el sol se sitúa en una posición más baja en el cielo y con un ángulo diferente, lo que puede incrementar nuestra exposición a la radiación ultravioleta acelerando la aparición de ciertos tipos de cataratas y de la degeneración macular asociada a la edad.


Existen una serie de circunstancias típicas de esta época del año que afectan al bienestar de nuestros ojos:

- Los días además de ser fríos, tienen un ambiente de escasa humedad.
- El uso de calefacciones y el permanecer más tiempo en habitaciones cerradas.
- Tendemos a estar más tiempo viendo la television y el ordenador que durante las épocas estivales.

Estas circunstancias conducen a que el principal problema ocular sea la sequedad ocular, que se manifiesta por una sensación de quemazón o picor o de que un cuerpo extraño ha entrado en el ojo, Esta situación es de especial importancia en las personas que de forma habitual llevan lentes de contacto.

La solución a esta situación es

1.- Bebe más líquidos.
2.- Parpadea con más frecuencia. Cuando te concentras en una tarea visual compleja, como las que se        realizan frente al ordenador, desciende el número de parpadeos por minuto, lo que puede exacerbar      la sequedad.
3.- Utiliza gafas para salir a la calle, ya que protegen los ojos del efecto secante del viento.
4.- Utiliza humidificadores en casa y en tu lugar de trabajo.
5.- Consulta acerca del uso de lágrimas artificiales a tu óptico-optometrista

En el caso de las personas que utilizan de forma cotidiana lentes de contacto esta situación de sequedad suele ser todavía más frecuente, pues estas lentes se comportan como esponjas resecando todavía más los ojos. Debido a esto en las personas que usan lentes de contacto, además de las medidas especiales es recomendable reducir en la medida de lo posible las horas diarias que se llevan estas lentes y aumentar la lubricación del ojo durante este tiempo que no se llevan.

En esta época es frecuente las visitas a la nieve y en general a la montaña, que si no se toman las medidas oportunas pueden desencadenar importantes problemas en nuestros ojos.  La razón es que la nieve refleja más del 80% de la luz solar, incluidas las radiaciones ultravioletas; en el caso de desplazarse a la montaña, esta radiación aumenta un diez por ciento por cada mil metros que ascendemos. 

Un exceso de radiación ultravioleta eleva el riesgo de que nuestros ojos sufran una fotoqueratitis, que es una especie de quemadura de los tejidos sensibles del ojo. De hecho, una hora de exposición es suficiente para que se produzca una quemadura ocular, aunque los síntomas pueden no manifestarse hasta pasadas entre seis y doce horas.

Entre esos síntomas se encuentran:

• Lagrimeo excesivo.
• Enrojecimiento.
• Inflamación de los párpados.
• Fotosensibilidad.
• Dolor de cabeza.
• Sensación de cuerpo extraño.
• Visión borrosa.

Aunque la fotoqueratitis puede curarse con el tiempo, el mejor modo de salvaguardar nuestra salud ocular es el uso de la protección adecuada. Así, las lentes de las gafas deben bloquear el cien por cien de la radiación ultravioleta.