¿Qué actividades físicas están más indicadas para tener un buen sueño?

Casi un tercio de la población tiene problemas con el sueño, teniendo consecuencias metabólicas, hormonales y cardiovasculares para nuestro organismo. Dentro de las medidas que podemos tomar para solucionarlo se encuentra elegir actividades físicas que provoquen la relajación psicológica necesaria que debería preceder a un sueño reparador.

Según va aumentando la edad de las personas, la incidencia de los trastornos del sueño también lo hace. Así, en el grupo de mayores de 65 años, el 60% se queja de sufrir alguna alteración en el sueño y casi el 90% de despertarse muy temprano.


En las personas jóvenes se observa que determinadas circunstancias psicológicas como preocupaciones, miedos, disgustos e incluso alegrías extremas, desempeñan un papel muy importante a la hora de provocar trastornos del sueño. Mientras que en las personas mayores hay que añadir otras circunstancias de tipo físico como la toma de determinados medicamentos, la perdida sensorial o el mayor sedentarismo.

En general, con la edad la duración del sueño disminuye de forma continuada, tardando más en conciliar el sueño, las fases de vigilia nocturna son más frecuentes y se madruga más.


Los trastornos del sueño pueden eliminarse con éxito siempre y cuando se conozca la causa. Además las personas que lo sufren pueden hacer mucho por aumentar la calidad de su descanso nocturno, mejorando lo que se denomina "higiene del sueño" mediante determinadas medidas, que son:

  • Cenar poco por la noche y no demasiado tarde.
  • Acostarse solo para dormir y no para leer o ver la tele.
  • No alargar las actividades estresantes hasta poco antes de dormir.
  • Seguir un ritual diario para acostarse: pijama, aseo, luces,.. que suele ser muy útil para desconectarse de la realidad vivida durante el día.
  • Introducir diferentes técnicas de relajación como la música, meditación, relajación muscular progresiva.
  • Antes de acostarse se debe estar activo pero evitando los esfuerzos físicos intensos.
Debemos tener en cuenta también, que no todas las actividades físicas están indicadas para optimizar el sueño. En primer lugar deberían buscarse los esfuerzos que no generen un estrés psicológico y que por tanto permitan tranquilizarse y relajarse, lo que ayuda a conciliar el sueño. Se recomienda sobre todo:
  • Los paseos por la tarde en un entorno tranquilo y agradable.
  • Natación tranquila en agua caliente.
  • Gimnasia acuática.
  • Gimnasia nocturna.
  • Ejercicio/Baile con música relajante.
  • Yoga
  • Tai-chi
En resumen, estas y otras actividades física de intensidad baja realizadas en un entorno agradable, junto con la eliminación de los posibles factores causales (que en muchas personas son múltiples), nos ayudarán a mejorar la calidad y cantidad de nuestro sueño de forma significativa