Introducción a la electroestimulación muscular.

El uso de corrientes eléctricas de bajo voltaje tanto para el fortalecimiento como para la recuperación de determinadas lesiones musculares, se ha convertido desde hace tiempo en un gran aliado médico para la practica deportiva.




Los aparatos de electroestimulación muscular trabajan dependiendo del objetivo que se persiga al emplearlos, por lo que es importante elegir bien la intensidad de las descargas que se aplican y la zona donde se colocan los electrodos que van directamente pegados a la piel, sin duda la ayuda de un profesional en esta materia nos reportara grandes beneficios.
En dependencia de los diferentes rangos de frecuencias que usemos los efectos sobre nuestro organismo seran diferentes, por lo que creeemos es util tener presente la siguiente tabla a modo orientativo:
  • Rango 2-4 hercios: se trata de una sesión de electroestimulación muy suave, con la que se consigue relajar el músculo, tanto en el caso de que esté sobrecargado como dolorido. Esta banda favorece la circulación sanguínea y la eliminación de sustancias tóxicas del organismo.
  • Rango 4-8 hercios: la sesión continúa siendo muy suave, pero el cuerpo también responde a esta electroestimulación. Así, el organismo genera sustancias endorfínicas que contribuyen a elevar el umbral del dolor y, por lo tanto, la capacidad de resistir ante él.
  • Rango 8-12 hercios: aunque la sesión sigue siendo bastante suave, empezamos a notar cómo el músculo se contrae cuando se aplica este rango de frecuencia. Es una especie de masaje y, por lo tanto, va acompañado de los beneficios propios de un masaje local: relajación intensa en la zona, mejora de la circulación sanguínea local y de la oxigenación muscular, así como disminución de sustancias tóxicas.
  • Rango 12-40 hercios: con esta intensidad se activan las fibras musculares más lentas, al igual que se hace con una carrera continua suave. Se empieza, por tanto, a trabajar la capacidad aeróbica del organismo, pero sin apenas déficit de oxígeno.
  • Rango 40-60 hercios: este rango trabaja principalmente fibras lentas intermedias, aunque puede llegar a alguna rápida, dependiendo de la amplitud. Es un paso más del rango anterior porque consigue el mismo efecto pero ampliado: mayor resistencia muscular y mejor nivel de oxigenación.
  • Rango 60-80 hercios: esto ya es un trabajo de fuerza y desarrollo de musculatura propiamente dicho, puesto que se activan tanto las fibras musculares intermedias como las rápidas.
  • Rango 80-120 hercios: se activan las fibras rápidas con gran intensidad, con lo que se mejora la fuerza, la velocidad, y también una combinación de ambas.